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El tercer puesto en la Liga

La Caldera, como nunca. Ese del 90 fue el mejor Rojo en la Liga Nacional.

Por Nicolás Tamborindegui

La denominada Liga Corta del 90 fue la mejor temporada de Independiente de Neuquén en la elite del básquet argentino. En esa competición acotada por la disputa del Mundial de Básquet de nuestro país, el Rojo alcanzó las semifinales, terminando entre los tres mejores equipos de la competición, solo por detrás del campeón Atenas  y Sport Club de Cañada de Gómez. El equipo que dirigía Eduardo Armer llegó al top 4  tras eliminar a Gimnasia de Comodoro Rivadavia en una vibrante serie que lo tuvo de todo

Sobre el final de la serie regular, dos derrotas al hilo le impidieron a Independiente acceder a la posibilidad de ser tercero en la tabla la general. La buena es que tenía tiempo para mejorar lo de las últimas producciones (un pequeño bajón en su juego) a base de entrenamiento mientras esperaba rival. “Independiente tiene 15 días para reencontrarse con aquel Independiente, el que tenía aspiraciones y posibilidades”, cerraba Alejandro Pérez su crónica para la revista Solo Básquet.

Y el rival era finalmente Gimnasia, por los cuartos de final, con lo cual había clásico patagónico: Independiente en su segunda temporada en la elite y el Lobo en la primera. La serie, al mejor de 5, arrancaba en La Caldera con los dos primeros partidos el viernes 27 y el domingo 29 de abril de 1990. Se esperaba lleno total para ambos,

Y así fue. En la ciudad no se hablaba de otra cosa que no sean los partidos con Gimnasia. Las entradas se agotaron antes del día del partido. El viernes, el Rojo jugó un partidazo como para hacer olvidar las derrotas con las que llegaba a los playoff. Dominó a su rival de principio a fin y venció por 90-75. Gran producción de cuatro de los 5 titulares y muy bueno lo de Leonardo Vercesi saliendo desde el banco para reemplazar a Jones que se cargó rápidamente de faltas (bajó 15 rebotes el joven pivot). De la Fuente sumó 21, Sina 20 y Richotti 16, más 12 de Aguilar. En el equipo verde se destacaron Carlos De Battista con 18, Jimmy Thomas con 15 y Gregory Slider con 14.

Sina fue el mejor de la serie.
Armer se las arregló con un plantel corto y diseñó la mejor estrategia para robar el juego 4.

Pero el partido del domingo fue totalmente diferente: Gimnasia arrancó muy certero prácticamente desde el salto inicial con un Carlos De Battista encendido. El zurdo la metía de todos lados y la zona que ordenó Eduardo Armer no fue la solución. La visita llegó a sacar 19 puntos de ventaja en los primeros minutos del segundo tiempo ante el desconcierto de la gente que nuevamente había llenado La Caldera a tal punto que en la zona de plateas la gente prácticamente estaba pegada a la raya lateral de la cancha.

Promediando la etapa reaccionó el Rojo y con cuatro triples consecutivos de Marcelo Richotti logró reducir la ventaja a menos de 10 puntos. Sin embargo, Mergin Sina cometió su quinta falta personal y las ilusiones de emparejar el marcador se vinieron a pique. Slider volvió a dominar bajo las tablas y De Battista seguía encestando absolutamente todo lo que tiraba. Así, Gimnasia sorprendió a todos y se llevó el triunfo por 83 a 78, para poner la serie de cuartos igualada en 1.

El zurdo De Battista la rompió toda con 36 puntos (13 de 16 en dobles, 1 de 1 en triples y 7 de 7 en tiros libres, tremendo), Thomas aportó 22 y Slider 11. En el equipo de Armer el mejor fue Richotti con 30 (4 de 6 en triples). Aguilar y Sina aportaron 14 cada uno. No fue bueno el partido de De la Fuente, anulado por la defensa planteada por Daniel Allende, el DT de Gimnasia.

De la Fuente, siempre clave. Después se fue a jugar el Mundial.

Ahora Independiente estaba en desventaja. Tenía que ganar al menos uno en Comodoro Rivadavia la semana siguiente para que la definición de la serie vuelva a Neuquén en un quinto juego. Perdiendo los dos quedaba eliminado de la Liga. La clara y amplia ventaja que sacó Gimnasia en un momento del segundo juego sumada a las derrotas consecutivas en el cierre de la fase regular generaban dudas de cara al futuro.

Y con ese clima de tensión, pero confiados de revertir la situación, los jugadores y el cuerpo técnico partieron a Comodoro. El gimnasio Socios Fundadores, a orillas del mar Argentino estaba colmado de gente que vivía, en toda la provincia de Chubut, un fervor y un entusiasmo similar a la que se vivía en Neuquén con el básquet (además de Gimnasia, Brown de Puerto Madryn jugaba en la segunda división).

Si la cosa venía complicada, se volvió aun peor desde el primer minuto de juego del tercer partido, que fue televisado. A los 40 segundos, Richotti penetró en la primera ofensiva del Rojo, convirtió el doble pero cayó mal y se lesionó: esguince de tobillo y afuera del partido y de lo que quedaba de la serie. Además, tampoco estaba Néstor Suppi.

Jimmy Thomas siempre la rompió ante el Rojo.
Carlos De Battista, mano de seda.

Richotti recordó como fue lo de la lesión y lo que vino después: “Me tuerzo el tobillo y me queda como una empanada. Me acuerdo que no habían viajado los médicos ni el kinesiólogo con los elementos para tener todo para rehabilitarme, entonces mandan a pedir los aparatos a Neuquén y los envían por avión, por lo que ahí mismo en Comodoro empiezo la recuperación, con tanta mala suerte que yo estaba en una habitación con el Tigre Aguilar y uno de los aparatos me lo puse una mañana y estaba corrida la parte del algodón y me toca la chapa del tobillo y me quemo. Se me hace una lastimadura importante y se me ulcera y casi me pierdo el Mundial por eso”.

Con Gaby Darrás en la base, el Rojo se mantuvo a tiro pero nunca logró poner en peligro la victoria del local. Thomas (26), De Battista (19) y Slider (18) fueron los pilares en los que apoyaron los locales para tomar ventaja en la serie. Darrás con 20 y Esteban De la Fuente con 19 fueron los más destacados en Independiente. 80-77 fue el resultado final.

Ahora la serie estaba 2-1 para Gimnasia. Independiente debía ganar si o si el cuarto partido en Comodoro para poder forzar un juego definitorio en La Caldera, sino lo hacía, quedaba eliminado. Encima, no contaba con su mejor jugador, Richotti, lesionado. El panorama no era muy alentador para Armer, Daniel Araoz y compañía.

Pero el DT y su cuerpo técnico plantearon un partido muy inteligente y el Rojo, utilizando solo a sus cinco iniciales, se quedó con el triunfo. De movida la clave estuvo en la defensa interior para evitar que Thomas, Slider y Milovich reciban con facilidad. En ataque, Darrás suplió muy bien a Richotti y en ataque Aguilar, De la Fuente y hasta Sina anotaron desde afuera con frecuencia. Ya al término del primer tiempo la visita ganaba 42-35.

Gimnasia amagó una reacción en el comienzo del segundo tiempo y se puso 49 iguales. El Rojo supo aguantar el embate, retomó el control del partido y se lo quedó por 70-63, para forzar el desempate en Neuquén. Gran festejo en Comodoro cuando pocos apostaban un regreso de la serie a La Caldera. De la Fuente con 19, Aguilar con 18 y Sina con 15 fueron los goleadores en esa noche histórica del Socios Fundadores. En los de Allende el mejor fue Thomas con 18 seguido por Slider con 14.

La serie de cuartos estaba 2 a 2 y volvía a Neuquén, donde la esperaba un estadio repleto dispuestos a no dejar pasar la oportunidad de ver al equipo de la ciudad meterse en las semifinales. De todas maneras, la ausencia de Richotti y Suppi más el recuerdo fresco del segundo juego hacían a Armer, a los jugadores y a los dirigentes tener los pies sobre la tierra y no confiarse tras la gran victoria en el cuarto cotejo.

Y La Caldera reventaba, estaba como nunca, había más de las 3.000 personas declaradas como concurrencia oficial. Las entradas se agotaron días antes del partido y en la cancha literalmente no entraba un alfiler, había gente por todos lados. Dos horas antes del partido ya estaba casi completa, algo de no creer. La pasión que despertaba el básquet y en particular Independiente en la ciudad era algo impresionante. En los diarios y en las radios no se hablaba de otra cosa, Era el partido mas importante de la historia para el equipo local.

El Rojo salió a la cancha sabiendo que no podía dejar pasar la oportunidad. La defensa era dura y tenaz sobre los internos rivales y en esos primeros minutos Jones y Sina se hicieron fuertes en los rebotes. Thomas era incontrolable, pero su juego eran netamente arrestos individuales. Al término del primer tiempo el local ganaba 42-35.

En el complemento siguió el juego inteligente de Independiente: marcaban todos y corrían todos. Sina convertía mucho desde la línea cada vez que lo frenaban y Aguilar estaba muy efectivo con su jump shoot de 4-5 metros (un tiro muy utilizado en esos años, donde no se tiraba tanto de tres). Así, a falta de 5 minutos era triunfo por 82-69: partido liquidado.

Sina fue un extranjero que pegó mucho en la gente. Era blanco, algo no tan común en esos años, muy carismático y festejaba sus tantos con el puño cerrado en alto mirando hacia el corazón de la hinchada en la popular grande debajo del único tablero que había por entonces. Esa noche jugó uno de sus mejores partidos en Independiente.

De ahí hasta el final Gimnasia intentó la heroica pero ya era algo cerrado. Darras y Aguilar se turnaron en la base y controlaron muy bien la situación. Thomas convertía pero sus laderos De Battista y Slider estuvieron desaparecidos. Final 86-78, triunfo y serie para Independiente, que históricamente se metía en las semifinales de la Liga Nacional de Básquet en su segunda temporada. Grande fue el festejo esa noche no solo en las tribunas de la cancha sino también en toda la ciudad de Neuquén. A gente invadió la cancha y gritaba, cantaba y saltaba con los jugadores a la altura del banco de suplentes. Algunos como De la Fuente y Sina fueron llevados en andas al ritmo del trompetista que solía ubicarse en el centro de la popular de cemento que daba a la cancha de futbol.

Sina con 25 puntos y 9 rebotes fue la gran figura del choque, bien acompañado por Aguilar con 20 y Darrás con 13. En el equipo visitante no alcanzó la gran tarea de Thomas, que metió 38 puntos (entre ellos 14 tiros libres). Tanto con Ferro como con Gimnasia, Thomas casi siempre jugó bien contra Independiente.

“El Flaco Darrás jugó de uno después de mi lesión y lo hizo muy bien, jugó una serie tremenda”, recuerda Richotti sobre aquel playoff con Gimnasia. Luego, Sport Club  sería muy superior al Rojo en semifinales y lo eliminaría por un contundente 3-0, aun sin Richotti en plenitud.

Esa serie ante Gimnasia de Comodoro es una de las páginas mas importantes que escribió Independiente en el básquet nacional. Un tercer puesto que fue una especie de premio no solo por el gran equipo que dirigía Eduardo Armer, sino también para coronar el enorme entusiasmo que el básquet del club había despertado en la gente de toda la ciudad de Neuquén a fines de los 80 y principios de los 90.

El equipo del 90.

 

 

 

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