Se viene Argentina ante Inglaterra por las semifinales de la Copa del Mundo 2026. El viejo clásico se reedita, con la albiceleste con ánimo de repetir y los ingleses con el objetivo de cortar seis décadas de sequía. Ambos sueñan con la final del domingo ante España.
Por Diego Lores
La hora señalada ha llegado y el Argentina – Inglaterra está a horas de ponerse en marcha. A continuación, realizamos un análisis de cómo puede presentarse el cotejo, basado en lo realizado por ambos conjuntos en lo que va del Mundial.
Decir que Lionel Messi es la principal carta ganadora que tiene el equipo de Lionel Scaloni es toda una obviedad. Claro que no es una carta menor, tratándose de uno de los más grandes futbolistas de todos los tiempos, aún con 39 años. Pero ante un duelo de semejante magnitud, es sumamente necesario que el equipo argentino encuentre variantes y alternativas. Por lo tanto, será fundamental el aporte que puedan realizar, desde lo individual, jugadores como Alexis Mac Allister, Enzo Fernández y Julián Álvarez. E incluso Rodrigo De Paul, un símbolo de este proceso, a quien seguramente el entrenador le ratificará la confianza y lo integrará a la formación inicial. Sería muy llamativo que el seleccionador nacional prescinda de una de sus piezas favoritas ante tan importante compromiso.
Por el lado de Inglaterra, su principal arma ganadora pasa por el tándem Jude Bellingham – Harry Kane. Entre ambos, han marcado 12 de los 13 goles que anotó el equipo de Thomas Tuchel en el certamen. El cabezazo de Harry Kane sobre el punto penal y en la puerta del área chica, es el principal argumento goleador del equipo inglés. Así anotó ante Croacia, ante Panamá y ante Congo. El otro gran argumento de Inglaterra es el talento del propio Bellingham. El jugador del Real Madrid es letal cuando pica al espacio y se pone en posición de remate. Además, Bellingham también sabe aprovechar la pelota parada a favor. Ante Panamá anotó tras un córner desde la izquierda, apareciendo por el primer palo. Sin dudas, se trata de un jugador de enormes cualidades que puede desequilibrar en cualquier momento.
Al talento de Bellingham hay que sumarle que Kane no es ningún negado con la pelota en los pies. Cuando recibe dentro del área, suele ser tan letal como lo es en el juego aéreo. Y como si fuera poco, Bellingham también suele definir muy bien. Ante México, invirtió los roles con Kane, quien lo asistió para que el convierta el segundo tanto en el Estadio Azteca. Si lo suyo ante México rozó la perfección, su actuación ante Noruega lo terminó de catapultar como uno de los mejores jugadores del certamen.
Claro que Argentina no se queda atrás. Messi sigue siendo letal cuando recibe en la medialuna o dentro del área rival. También cuando encara y pica al vacío. Obviamente que también inquieta con la pelota parada y ya ha demostrado tener el olfato intacto a la hora de buscar rebotes en el área rival. Messi es la mayor carta goleadora de Argentina, y a la vez, su mayor fuente de inspiración.
Una curiosidad del equipo de Scaloni en este Mundial es que ha marcado tres goles con centros que aterrizaron en el primer palo del equipo rival. Así anotaron Cristian Romero ante Cabo Verde y Egipto y Mac Allister ante Suiza. El juego aéreo en ataque es otro punto importante del elenco nacional.
Ante el inocultable poderío aéreo ofensivo de Inglaterra, la gran incógnita es como intentará contrarrestarlo Scaloni. Lisandro Martínez (de gran Mundial, incluso con un gol y una asistencia) cede 13 centímetros de estatura ante Harry Kane (1,88 contra 1,75 mts). Parece mucho a este primer nivel internacional. Incluso, Kane también le saca algunos centímetros a Cristian Romero. Ante este análisis, no sería descabellado que Scaloni piense y finalmente se decida por la inclusión de Nicolás Otamendi (varios centímetros más alto que Martínez). Y en ese rubro, Nahuel Molina le ganaría la pulseada por ser titular a Gonzalo Montiel. Incluso, en caso de necesitar reforzar este aspecto del juego, no es descabellado pensar en el ingreso, en algún momento del juego, de Facundo Medina.
Continuando con el aspecto defensivo, lo más flojo que ha mostrado el equipo de Scaloni es el retroceso sobre su sector izquierdo. Cuatro de los seis goles que recibió en el Mundial llegaron por centros desde la derecha del ataque rival. Hasta la humilde Jordania sacó provecho de esa debilidad. Pero tampoco debe descuidar el flanco derecho, dónde Suiza encontró facilidades para empatar en cuartos de final por intermedio de Ndoye.
Más allá de lo que puedan hacer Bellinghan y Kane, Argentina no deberá descuidarse de lo que puedan desarrollar los extremos rivales (Madueke o Saka por derecha y Gordon por izquierda). Y tampoco deberá permitir que la pelota esté mucho tiempo en los pies de ese enorme volante que es Declan Rice, el encargado de darle volumen de juego al mediocampo inglés.
Por el resto, Inglaterra no es ningún cuco y se le puede ganar. Más aún si se tiene en cuenta el comprobado fuego sagrado que habitualmente saca a relucir el equipo de Scaloni. A eso hay que sumarle los recurrentes antecedentes que tiene Inglaterra a la hora de flaquear en compromisos decisivos. Quizás Argentina llegue algo maltrecha desde el aspecto físico, pero desde lo anímico y lo actitudinal, siempre va a entregar un plus. Y hay que hacerlo ahora, más que nunca, ante el representativo de la nación usurpadora y en un verdadero clásico del fútbol internacional.
Más allá de este análisis, la única verdad la terminaremos de conocer cuando se ponga a rodar la pelota. Argentina está a un partido de llegar nuevamente a una final y nuestro plantel se brindará al máximo por conseguirlo otra vez.


























