Toto Méndez: festejos y murras en iguales proporciones

Hay fotos que salvan una nota y otras que motivan para encarar unas líneas. Muchos fotones quedan en los archivos porque no fue el partido de la fecha o simplemente porque en épocas de laboratorio el cuadrito sepia no era tentador. Por eso nace Un clic para la historia, la nueva sección de Aguante Neuquén. El objetivo: ir al rescate de imágenes inolvidables de reporteros gráficos de acá y contar la historia, en lo posible con la palabra de los protagonistas.

Por ser el capítulo I, hay bonus track y serán dos tomas de Héctor Toto Méndez. Beto Delloro desempolvó de su cofre un festejo memorable y Mati Subat fue por las antípodas: encontró un patadón de esos que duelen en el primer golpe de vista.

“Ese festejo empezó en el Centro de Empleados de Comercio, cuando jugaba con mis compañeros de la categoría 80. Yo iba a destreza y ellos me pidieron que haga el flic flat y quedó para siempre”, contó el exdelantero.

Con buena memoria, el Toto recordó que “ese gol fue contra San Lorenzo, el año que salimos campeones con Villa Iris (Oficial 2003). Fue un partido durísimo, creo que a 5 minutos del final cobraron penal, lo hice y ese 1-1 fue clave para el título”.

Más general fue su respuesta sobre las patadas. “A los petisos nos ven fáciles y nos buscan siempre (risas). Dos por tres me pegaban unas murras tremendas. A veces los veía venir y alcanzaba a saltar, pero me agarraban. Lo peor era caer en esas canchas. ¡Lo que dolían las piedras! Había que bancarla”, relató.

Aún hoy, en picados no oficiales, el Toto sigue con sus festejo y, obvio, también liga patadas. Pícaro como pocos, fue de los mejores delanteros de estos lares. A veces indescifrable, la rompió en las canchas de la región. Cuando la Nº 5 llegaba a sus pies, había que prestar atención. Y eso es precisamente lo que hicieron Beto y Mati. Metieron un clic en el momento justo.

 

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