Cacho Coria: corazón Rojo, alma Celeste

Un lujo para pocos: sociedad 9-10 con el Bocha.

 

Por Cristian Helou

Alianza supo tocar el cielo con las manos cuando enfrentó a Boca en la Liguilla Prelibertadores de 1986 y ese cruce es, tal vez, el partido más importante la historia del fútbol neuquino. El Gallo tenía un gran equipo y el ritmo lo marcaba Oscar Cacho Coria (30-07-1956, Sarandí), el mismo que fue socio de Ricardo Bochini en Independiente y que se quedó en Cutral Co para siempre.

En un mediocampo de excelencia, Cacho era el dueño del último pase. Y atrás se movían Raúl Baglioni, Víctor Palomba y Eduardo Sánchez. “Teníamos un equipazo y esa zona marcaba la diferencia, porque era un muy completa. Estábamos todos muy bien, pero Eduardo era un jugadorazo, un fuera de serie”, recuerda Coria, como si el partido se hubiera jugado ayer y no el 27 de abril de 1986.

Después de dejar Independiente, una lesión en la cintura lo tuvo a maltraer. Dejó pasar algunas posibilidades de México y Colombia y también estuvo en la órbita de ese gran equipo que armó Loma Negra. Y apareció la chance de viajar a tierras petroleras.

“Llegamos y conocí la nieve, en 1982. Hicieron un Integración desde Villa Regina a Zapala, y después un Regional, y me quedé. En un partido me encontré con el Indio Solari Gil, que lo conocía de Estudiantes y me dice ‘si te habré tirado para el alambrado’. Un fenómeno el Indio. Con él nos conocíamos porque somos todos clase 56, como Miguel Russo o Patricio Hernández”, comentó.

Pinta de crack. Los pelos que le faltaban al Bocha, los tenía Cacho.

En 1983 y 1984, el adiós de Alianza estuvo cerca. “Falleció mi viejo y me quería quedar en Avellaneda, pero me dijeron que vuelva y traiga a mi vieja. Después casi voy a Chile, pero Ducas (Pedro, presidente del club) me dice: ‘Pará Cacho. Estamos terminado el estadio, quedate”, siguió.

A partir de ahí, llegaron los mayores éxitos del club. Con un equipazo, ganó la fase patagónica, con ventajas sobre Cipolletti y Huracán de Comodoro Rivadavia, y después, el histórico pase a la Liguilla junto a Concepción (Tucumán), Belgrano de Córdoba, Guaraní Antonio Franco de Misiones, Güemes de Santiago del Estero y Olimpo de Bahía Blanca. El bolillero hizo de las suyas y tocó Boca, que finalmente ganó ese mini torneo y clasificó a la Libertadores.

“Cuando jugamos en la Bombonera, fue increíble. La hinchada de Boca nos gritó ‘Cutral Co, Cutral Co’. Jugamos dos buenos partidos (tanto en el Coloso del Ruca Quimey como en Buenos Aires ganó el Xeneize 2-1), pero ya veníamos de buenas actuaciones. Con Racing inauguramos el estadio y empatamos 0-0, después le ganamos 1-0 al Platense de Blas Giunta y a Boca le ganamos 2-1 un amistoso”.

Coria, entre dos “nenes”: Alzamendi y Bochini.

“Me considero de la familia de Independiente”

En septiembre pasado, Cacho volvió a Avellaneda después de mucho tiempo y se encontró con varias glorias. “Todavía me gastan por el gol que erré contra Boca”, dijo entre risas Coria. En 1979, en un partido desempate jugado en el Monumental, el Xeneize ganó 1-0, pero en el mundo Rojo quedó el recuerdo de una jugada increíble fallada por Cacho.

“Ya pasó, me considero de la familia de Independiente y así me lo hicieron saber todos. Fue muy gratificante encontrarme con los compañeros. Pedro Magallanes vino de Miami, estuve con Pepé Santoro, con el Bocha, con (Esteban) Pogani…Fue muy lindo volver”, relató Oscar.

Cacho llegó a Independiente a los 12 años. Su tío lo llevó a probarse y quedó. “En esa época era la bolita el trompo y jugar al fútbol. Y nada de escuelitas de fútbol. Los más grandes te enseñaban todo”, cuenta.

El ascenso fue muy rápido y mucho tuvo que ver su pasado, porque “a los 10, en la villa, jugaba con los chicos de 15. Cuando tenía 16, Pipo Ferreiro me llamó para jugar en reserva o tercera y en esa época esos partidos se jugaban a cancha llena”.

A los 17, el dueño de debutar en primera: “Fue en la cancha de Central, contra el equipo de los hermanos Killer, Aldo Pedro Poy, Aimar…Después alternaba en el banco y era suplente de Percy Rojas. (Norberto) Outes era suplente mío. Después explotó y se quedó con el puesto”.

Fueron cinco años y dos títulos en Rojo, desde que firmó su primer contrato, a los 18, hasta los 23. Suficientes como para pertenecer a la familia Independiente.

En el laburo, como en el fútbol, hay que dejarle el lugar a los más jóvenes. Cacho está cerca de jubilarse.

Y ahora qué…

Con 62 años y a punto de jubilarse, Cacho Coria sigue ligado al fútbol y es muy probable que en noviembre lleguen a la zona el Japonés Pérez, el Chivo Pavoni y Pepé Santoro. La idea es hacer una prueba de jugadores en Rincón de los Sauces y Zapala, para las categorías 2002 a 2006.

“Lo estamos armando, para que los chicos de la zona puedan tener la posibilidad de mostrarse. Estoy en contacto permanente con gente de las peñas de la zona y le vamos a dar forma en los próximos días”, comentó Cacho.

Mientras tanto, transita por sus últimos días de trabajo en la empresa local Transporte Peduzzi. “Como en el fútbol, hay que dejarle el paso a los más jóvenes. Es un ciclo cumplido y estoy eternamente agradecido a Rubén Américo Peduzzi y María Florencia Peduzzi, que me dieron trabajo a los 50”, dijo.

Mientras tanto, está atento al celular, porque se viene una gran reunión entre las viejas glorias de Alianza. “Omar Poblet (lateral izquierdo del gran equipo) nos metió en un grupo de WhatsApp y ahora tenemos contacto con varios. Va a ser una cena inolvidable”, se ilusionó Cacho.

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