Sinigoj, el 1-2 del Rojo que ya fue campeón con la selección

Con apenas 16 años, Drazen se hace cargo de la base del Rojo.

Por Cristian Helou

FOTOS: MATÍAS SUBAT

¿Vos sabés por qué te llamas Drazen?

-Por Petrovic

¿Cuántos videos de él viste?

-Muchos y en cuarentena, un montón. Jugaba un poquito (risas)

¡Decime que le copiás algo!

-Obvio, el tiro

No quedan dudas que Drazen Sinigoj nació basquetbolista. Con semejante nombre de pila en el DNI los caminos conducían, indefectiblemente, a la naranja y al parqué. El club también estaba marcado por el destino porque papá Facundo jugó en Independiente hasta finales de los 80. El resto ya corre por cuenta de este perimetral de 16 años recién cumplidos (17-03-2005), que se metió en el plantel de primera, tiene protagonismo y es otro de los juveniles de la provincia que se las trae.

Su ficha ya está insertada a nivel nacional porque fue campeón Sudamericano U15 2019 con la selección Argentina, en una conquista soñada: ante Brasil y a domicilio. A partir de ahí, lógicamente es un jugador marcado por los equipos de primera y ya participó en campus de Boca y Bahía Basket.

En esa espera por el gran salto, Drazen toca en casa y se luce. “Creo que mi rendimiento viene progresando y no me sorprenden los minutos que tengo porque durante el 2020 entrené muy duro. Tenía que mejorar el dribling y el físico, y el parate me ayudó a trabajar a full”, afirmó.

Concentración. La mirada fija y asistencia al caer. Sinigoj es un perimetral con mucho futuro.

En la búsqueda de versatilidad y también por una necesidad del plantel, el entrenador Marcelo Remolina lo utiliza de base o escolta. Y él le pone el pecho a la situación: “Me siento cómodo jugando de doble base. Es una opción interesante y además lo entrenamos mucho, y nos llevamos bien con Lucas (Romera)”.

Con la remontada en los últimos juegos, el Rojo se acerca a la paridad en su récord (3-4) y Drazen confía en la recuperación definitiva: “Los partidos que perdimos no fueron por mucha diferencia, tuvimos problemas para cerrar los cuartos y es ahí donde debemos focalizarnos”.

“Le tengo mucha fe al equipo –siguió-. Si corregimos eso de los cierres y nos hacemos fuertes de local, sabemos que podemos meternos entre los cuatro mejores. Ese es el objetivo”.

Con la medalla de oro, en la inolvidable conquista del Sudamericano.

Aunque esté en la mira de varios equipos y las ofertas no tardarán en llegar, Sinigoj se concentra en el presente. “No tengo idea qué voy a hacer más adelante, ahora estoy metido de lleno en Independiente. Todos me hablan de los ascensos, mi viejo fue parte de uno de ellos y también me cuenta. Me encantaría cumplir ese sueño. Vivirlo en carne propia”, cerró.

Tiene el nombre de un jugador excelso, ya metió un capítulo de selección, integra el plantel de primera del equipo de toda su vida (arrancó a los 5 con Luchi Dáttoli de profe) y por eso se ilusiona. Drazen respira básquet. Si no se marea y da pasos firmes, puede aspirar a un gran salto. Incluso sin llegar a copiar el tiro del enorme Petrovic.

 

 

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